Confesar una infidelidad. ¿Sí o no?

¿Debemos confesar una infidelidad a nuestra pareja? Es una decisión difícil de tomar y sólo uno mismo puede decidir si confesarlo o no. Nadie más puede decidir por nosotros.

Tal y como afirma la psicóloga y sexóloga Paola Obrador, seamos o no creyentes, en nuestra sociedad imperan las normas morales tradicionales de origen judeocristiano. Esto significa que analizamos los hechos como buenos (cielo) o como malos (infierno), de forma dicotómica. Ésta resulta una visión muy limitada a la hora de abordar este problema de pareja.

Por eso, a Laia Serra, (psicóloga y sexóloga), le interesa más saber «qué quiere conseguir el paciente confesando una infidelidad a su pareja. Le preguntaría qué función ha tenido ese encuentro con otra persona fuera de la pareja, qué necesidades tenía, qué le ha ocurrido y por qué ha decidido tomar esa acción en su vida«.

Lo más importante es actuar de forma que nos haga sentirnos bien con nosotros mismos. Si nosotros no estamos bien, no podremos estar bien en pareja.

¿Qué significa una infidelidad en la relación de pareja?

Hemos preguntado a varias expertas sobre la infidelidad. Así, saldremos de esta visión dicotómica del bien y del mal para analizar más profundamente lo que significa una infidelidad.

«Una relación extrapareja no contemplada en el acuerdo previo a la formación de la misma no siempre es un hecho aislado. En muchas ocasiones es una consecuencia más de un deterioro en una relación, un aspecto más con el que los miembros se sorprenden no gratamente los unos a los otros» (Paola Obrador, psicóloga y sexóloga).

«Los limites de la infidelidad y la fidelidad no son universales, lo que para uno puede ser alta traición, para otro puede no tener ninguna importancia (Marta Ibáñez, psicóloga, socióloga y sexóloga).

«Cada pareja es un mundo y está claro que cada una pone sus límites. El tema de la infidelidad es lo que más se aclara al principio. Lo que para unos puede ser imperdonable, para otros puede formar parte de su pareja sin ningún problema. 

Son las personas que forman esa pareja las que deben determinar qué está permitido dentro de su relación y qué es lo que queda excluido. Hay aspectos que no se pueden permitir porque llevarían a una relación tóxica o de maltrato. Partiendo de esta base, y si para la pareja funciona, ese acuerdo es totalmente legítimo.

El poliamor o las relaciones abiertas están dejando de ser un tabú. El concepto de infidelidad está cambiando. Mientras no se genere malestar, cualquier opción es ideal» (Aida Vallés, psicóloga y sexóloga).

«No se debe juzgar una infidelidad como una simple falta de respeto a la otra persona. En primer lugar, es importante que nos paremos a tomar conciencia de qué me sucede a mí con las acciones que emprendo» (Laia Serra, psicóloga y sexóloga).

Cuándo no confesar una infidelidad

«Más vale una mentira piadosa que una verdad despiadada»

Muchas personas que han sido infieles se sienten mal consigo mismas y sufren remordimientos que les impiden estar en paz. Necesitan contarlo como forma de desahogo y búsqueda de perdón. Pero esto no es más que culpabilidad. Puede considerarse egoísta contarle a nuestra pareja algo que le hará un daño irreversible y que ya no podremos borrar. Si deseas desahogarte, pues contárselo a otra persona de absoluta confianza, que no sea tu pareja, para que te dé su opinión y te ayude a aliviar tu dolor y sentimiento de culpa.

confesar una infidelidad culpabilidad
Si tienes la seguridad plena de que ha sido una infidelidad puntual, un desliz, algo que no va ocurrir más, quizás puedas optar por no confesarlo a tu pareja, ya que el hecho de conocer esa verdad no aportará nada positivo a tu relación de pareja.

«Solo en estos casos se puede aconsejar no desvelar esta situación porque en caso de contarlo, probablemente lo único que se consiga es romper la pareja o generar malestar y desconfianza, los cuales son muy difíciles de superar» (Aida Vallés, psicóloga y sexóloga).

Cuando se confiesa una infidelidad, en la persona que la sufre se genera una sensación de desconfianza de la que es difícil evadirse. Esto puede producir graves problemas de comunicación y convivencia en adelante. La persona que ha sufrido la infidelidad se siente insegura y necesita sentir control sobre su relación, puede dudar de todo aquello que le dice su pareja y resulta muy difícil recuperar la confianza.

Cuando sí confesar una infidelidad

«La base de una relación de pareja es la sinceridad. Cuando ésta falla, la confianza puede resquebrajarse y acabar con la relación de pareja»

Si la relación de infidelidad se prolonga en el tiempo. O si, aun siendo puntual, no somos capaces de gestionar nuestras emociones y acaba afectando a nuestra relación de pareja, deberíamos considerar sincerarnos y confesar la infidelidad.

Cuando se produce un deterioro en la relación debido al engaño, resultaría conveniente sincerarse para que nuestra pareja pueda encontrar sentido a lo que está ocurriendo en la relación. Si la pareja decide perdonar la infidelidad, se debe tratar de buscar juntos una solución.

«La trasparencia, la sinceridad, la comunicación y la empatía son y serán conceptos clave en la relación para que exista buen pronóstico» (Paola Obrador, psicóloga y sexóloga).

En resumen…

Es un tema de gran debate en la terapia de pareja. Hay terapeutas que aconsejan decir la verdad si la relación está basada en la fidelidad y la sinceridad mutuas.

La decisión de confesar la infidelidad debería tomarse en función del mal que vaya a causar en la relación de pareja. Y sobre todo, nunca debería utilizarse como una forma de eliminar nuestro sentimiento de culpabilidad, tal y como afirma Aida Vallés (psicóloga y sexóloga). Ella comenzaría «analizando muy bien la situación porque en algunos casos la persona infiel no puede con el sentimiento de culpa y decide contarlo, no porque se arrepienta o no tenga intención de repetirlo, sino para aliviar su conciencia».

Para Marta Ibáñez (psicóloga, socióloga y sexóloga), confesar o no una infidelidad «debe ser algo a acordar por los dos. Hay a quien le gustaría saberlo y quien prefiere no verse en esa situación. Expresar, comunicar y respetar. Siempre es la clave».

Si estás en esta situación y no encuentras salida o te resulta muy difícil decidir qué hacer, puedes acudir a uno de los psicólogos o terapeutas de pareja que encontrarás en nuestro directorio de profesionales, que podrá ayudarte en este proceso de toma de decisiones, valorando los pros y contras y analizando los motivos que han llevado a la pareja a esa situación.

«El auténtico trabajo de un terapeuta de pareja no es dar respuestas fáciles. Es acompañar a las personas a que tomen conciencia y poder sobre sus vidas. Así, podrán hacer de su vida un lugar consciente, agradable y de bienestar en el que vivir» (Laia Serra, psicóloga y sexóloga).

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