La Educación Sexual y el pin parental

Qué es la Educación Sexual

La educación sexual integral es un derecho recogido dentro de los Derechos Sexuales y Reproductivos, englobados dentro de Los Derechos Humanos Fundamentales y Universales.

Esto significa que la educación sexual es un derecho universal, igualitario, irrevocable, inalienable e irrenunciable. Vamos, que no se puede violar ni aunque una persona dé su consentimiento.

Asignatura pendiente
Imagen de Instagram de @la_asignatura.

Actualmente, en la mayoría de los casos, la Educación Sexual se limita a lo puramente anatómico y a la prevención de enfermedades y embarazos no deseados. De esta manera, se da una perspectiva muy limitada y negativa de lo que es la sexualidad, enseñando a las personas que la sexualidad conlleva peligros, y generando posteriormente muchos trastornos sexuales en cuya raíz nos encontramos estos miedos inculcados.

La Educación Sexual integral trabaja desde una perspectiva bio-psico-social y tiene el objetivo de enseñar herramientas cognitivas, conductuales y emocionales para vivir una sexualidad y unas relaciones afectivas responsables, saludables y positivas.

Todos los contenidos impartidos dentro de la educación sexual son contenidos científicos, por lo que van más allá de los criterios morales (Fuente: @cristiangallegosanchez).

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Qué es el «Pin Parental»

El pin parental es una solicitud escrita en la que los padres y madres piden a los directores de los centros educativos que se les informe previamente, a través de de una autorización expresa, sobre cualquier actividad relacionada con identidad de género, feminismo o diversidad LGTBI, con el objetivo de que los padres y madres puedan dar su consentimiento para que su hijo o hija asista o no (Fuente: El Mundo).

Dado que, como se ha dicho anteriormente, la Educación Sexual imparte contenidos científicos que van más allá de cuestiones morales, necesitar una autorización de los padres para recibir este tipo de contenidos es tan absurdo como necesitar una autorización para recibir una clase sobre la II Guerra Mundial.

Algunos argumentos mal utilizados:

«Se están enseñando juegos eróticos infantiles en los talleres de Educación Sexual»:

«Juegos eróticos infantiles» es un término sexológico que se refiere a una etapa infantil de autodescubrimiento por la que todos y todas los y las menores pasan.

Cuando tu hijo o hija de 2 años se toca el pene o la vulva, lo hace igual que cuando se toca el ombligo: se está descubriendo a sí mismo, a su cuerpo y a las reacciones que éste tiene. Sí, tú también te has explorado con 2 años y, seguramente, sentirías placer y por eso lo repetías; igual que repetimos cualquier conducta que nos genera sensaciones agradables. Tú no te acuerdas, pero le puedes preguntar a tu madre.

Cuando los niños y niñas de 6 años juegan a «los médicos» y se exploran sus cuerpos, lo hacen con inocencia, en su afán de descubrir el mundo que les rodea; están descubriendo que no todas las personas tienen pene y no todas tienen vulva. Hay personas que sí y otras que no. Y no hay ningún tipo de intención sexual, tal y como los adultos (sin educación sexual) lo entendemos.

Somos seres sexuados desde que nacemos hasta que morimos y, como tal, la educación sexual debe adaptarse a cada etapa madurativa, al igual que se adapta la educación en otras áreas, como Lengua o Matemáticas.

«Los padres saben mucho mejor que los profesores lo que es mejor para sus hijos»:

Al igual que se recurren a profesionales para enseñar materias como Física o Historia, la Educación Sexual debe ser impartida por profesionales en el área (sabiendo que se hace también Educación Sexual en la vida cotidiana).

Uno de los Derechos Sexuales explica que toda persona tiene derecho a una información basada en el conocimiento científico, sin censura religiosa o política.

Y es que la Sexología va más allá de los valores y creencias; la Sexología es una ciencia. Por ello, la investigación sexológica debe ser libre de presiones externas y cumplir las normas éticas que sigue cualquier ciencia.

Si bien es cierto que la sexualidad es un área más del individuo que abarca todo el ciclo vital y que influye en otras muchas áreas de la vida, más allá del contexto escolar o familiar. Por ello, es algo de lo que se tienen que encargar todas las instituciones sociales, tanto la familia como la escuela.

«Este tipo de contenidos son delicados y es mejor enseñarlos en casa»:

Nuestra (pésima) educación sexual ha hecho que este tipo de contenidos sean delicados. Los hemos transformado en un tabú. Y, por ello, los y las menores recurren a la pornografía para aprender sobre sexualidad.

La edad media de inicio en consumo de porno son 11 años (Fuente: Dale una Vuelta). ¿Realmente queremos que el porno sea la base de la educación sexual en nuestra sociedad?

«Hablar de sexualidad a edades tan tempranas va a incitar la práctica de sexo mucho antes»:

Sexualidad no es lo mismo que sexo. Los contenidos que se imparten son adaptados a cada etapa madurativa, dado que somos seres sexuados desde que nacemos.

Incluso censurando la sexualidad, estamos educando en ella. Recibimos mensajes relacionados con la sexualidad desde que nacemos. Por ello, es mucho que mejor que se confíe en profesionales para educar adecuadamente en sexualidad, en lugar de dejar a nuestros menores que busquen la información por su cuenta.

Haz la prueba: busca cualquier cosa relacionada con sexualidad en internet y medita si quieres que tus hijos e hijas tengan solamente esa información.

Una buena Educación Sexual va a dotar a las personas de herramientas para vivir unas relaciones afectivo-sexuales positivas y sanas, les va a enseñar a entender las reacciones normales de su cuerpo y a defender sus derechos sexuales, permitiendo que tomen decisiones responsables sobre su vida y salud sexual.

Puedes firmar el Manifiesto por una Educación Sexual Integral en las aulas sin connotaciones ideológicas de Asignatura Pendiente.

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