Mitos del amor romántico

El amor romántico, tal y como lo conocemos hoy en día y en nuestra sociedad, es un sentimiento que vivimos con mucha intensidad. Sin embargo, ¿sabías que no es un concepto universal y no se da  en todas las culturas ni en todas las épocas?

El amor romántico nació en Europa en el siglo XIX; concretamente, con la Revolución Francesa, en 1789, el ideario de intenso sentimiento se juntó con el apego, la expresión de amor, la expresión sexual y la libertad de elección de la pareja en una sociedad cada vez más democrática y, además, el pueblo llano estuvo al alcance de aquéllo. Con ello, comienza el Romanticismo, época en la que lo irracional y la belleza alcanzan mucho poder en la sociedad.

 

Esta idea fue una evolución con lo que había anteriormente, pero se desarrollaron una serie de mitos que desembocan en sufrimiento cuando las relaciones idealizadas se acaban rompiendo.

MITO DE LA ALEATORIEDAD

Un requisito del amor romántico es la aleatoriedad de los sucesos que conducen al amor. La escena de película en la que a uno se le caen los libros, otro le ayuda a recogerlos y… ¡ya está! Cupido ha hecho su trabajo.

Nos olvidamos de que es necesario conocer a la otra persona para saber si somos o no compatibles. Aunque las primeras impresiones sean importantes, no lo son todo.

Entonces, cuando creemos que nuestra historia es única, romántica y especial, pero la otra persona no nos corresponde, nos hundimos en el sufrimiento intentando entender qué hemos hecho mal.

MITO DEL ENAMORAMIENTO

El enamoramiento consume muchos recursos biológicos, atencionales, cognitivos, etc., pero es necesario al comienzo de la relación amorosa para mantener unidas a las personas que la conforman.

Este estado no puede perdurar mucho en el tiempo porque no nos centraríamos en otras cosas, más que en el ser amado. Poco a poco, el enamoramiento desciende para dar paso a una relación de amor más serena.

El problema viene cuando se rompe la relación amorosa pensando que ya no se siente nada por la persona amada.

corazon

Cuando el enamoramiento decae, cada vez se sienten menos mariposas en el estómago, ya no se piensa continuamente en la persona amada, aparecen cada vez más defectos e, incluso, nos puede llamar la atención otra persona. Por eso, puede haber confusión sobre el sentido de la relación amorosa.

MITO DE LA MEDIA NARANJA

Este mito nos induce directamente a la idea de que somos personas incompletas sin una relación de pareja que nos complete.

Además, nos hace pensar que hay otra persona con el mundo “perfecta” para nosotros, obviando el esfuerzo, la negociación y los acuerdos a los que hay que llegar para que una relación sea satisfactoria para todos sus miembros.

pareja

Contra este mito, las personas sin pareja han empezado a ver su estado no como algo negativo (antes eran «solteronas»), sino como algo positivo (ahora son «singles» que no necesitan una relación amorosa para tener ocio, no se sienten «solas» y se centran en su propio proyecto de vida).

Somos seres sociales y necesitamos de otras personas; la sociedad, tal y como está organizada, está hecha para tener pareja. Pero ni mucho menos, una persona sin una relación amorosa tiene por qué sentirse «sola»; una relación de pareja no debería marcar nuestro nivel de autoestima ni determinar nuestra felicidad y, si es así, puedes consultar nuestro directorio de profesionales para que te ayuden.

MITO DE LA OMNIPOTENCIA

El amor NO lo puede todo. En una relación de pareja confluyen muchos más factores, además del amor. Cuando este mito asoma nos lleva a la idea de que cuando hay problemas en la relación amorosa que no se consiguen resolver, es porque no hay amor.

La terapia de pareja funciona precisamente porque da herramientas a los miembros de la relación que les ayuden a comunicarse y a resolver los problemas de forma sana.

MITO DEL MATRIMONIO

Tras unos años de relación amorosa, la imposición social es dar el paso hacia el matrimonio. El amor romántico nos conduce hacia una pareja estable, independientemente de las circunstancias, “hasta que la muerte nos separe”.

Una relación amorosa debe permanecer o no dependiendo de la satisfacción de cada uno de los miembros, y no por un contrato matrimonial.

MITO DE LA PAREJA

La pareja no es la única forma de relación amorosa. Ni la única, ni la natural ni la universal. Dar por hecho que una relación consiste en una pareja de hombre y mujer significa invisibilizar a otros colectivos y formas de amor tan válidos como una pareja heterosexual.

MITO DE LOS CELOS 

Los celos no son una prueba de amor, sino un prueba de temor a perder algo. Cuando pensamos que podemos perder a nuestro objeto de amor, le tratamos, precisamente, como nuestra posesión. Ese temor nos lleva a comportarnos de forma posesiva, haciendo deteriorar a la pareja.

MITO DE LA EXCLUSIVIDAD

Es un mito del amor romántico pensar que, estando comprometidos con una relación amorosa, no podemos fijarnos en otras personas.

El deseo sexual y las fantasías sexuales son independientes de una relación amorosa, aunque lo solemos relacionar.

La relación amorosa tiene un contrato y cualquier cláusula es válida, siempre y cuando todas las partes estén de acuerdo.

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